viernes, 29 de noviembre de 2013

Hi, December.

Navidad; ese momento de dar y recibir... Ese momento de... Chutarte días completos de convivencia con personas, que en común, sólo tienen el apellido. 
Puedo verme la persona más mal agradecida de la estratosfera entera, pero es cierto. Y aún que he tenido la dicha de tener celebraciones “fabulosas” (refiriéndome a la comida, regalos y todas esas cosas materiales) no ha sido nada más que un cuento de hadas: igual de falso que la existencia del boogie man. 
La idea de tener la familia perfecta con casas perfectas, autos perfectos e hijos perfectos en escuelas perfectas, y reunirnos exclusivamente en los eventos malos y buenos del año, para conversar de lo perfecta que es nuestra vida me hace sentirme de lo más nauseabunda. Aceptémoslo, nuestra realidad, claramente no va de la mano con lo dicho. Y pretender que lo hace no va a cambiar nada. 
La verdad es que diciembre siempre viene de la mano con la hipocresía. Realmente no me importa cuan negativa suene escribiendo esto. So... Trataré de sobrevivir, al fin que esto sólo pasa una vez al año.