viernes, 29 de noviembre de 2013

Hi, December.

Navidad; ese momento de dar y recibir... Ese momento de... Chutarte días completos de convivencia con personas, que en común, sólo tienen el apellido. 
Puedo verme la persona más mal agradecida de la estratosfera entera, pero es cierto. Y aún que he tenido la dicha de tener celebraciones “fabulosas” (refiriéndome a la comida, regalos y todas esas cosas materiales) no ha sido nada más que un cuento de hadas: igual de falso que la existencia del boogie man. 
La idea de tener la familia perfecta con casas perfectas, autos perfectos e hijos perfectos en escuelas perfectas, y reunirnos exclusivamente en los eventos malos y buenos del año, para conversar de lo perfecta que es nuestra vida me hace sentirme de lo más nauseabunda. Aceptémoslo, nuestra realidad, claramente no va de la mano con lo dicho. Y pretender que lo hace no va a cambiar nada. 
La verdad es que diciembre siempre viene de la mano con la hipocresía. Realmente no me importa cuan negativa suene escribiendo esto. So... Trataré de sobrevivir, al fin que esto sólo pasa una vez al año. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Silvia.

El día de hoy he quedado completamente convencida de que nunca se puede superar una perdida grande. No del todo. 

He estado pensando en redactar esto de todas las maneras posibles en las que se podría redactar. Simplemente no había tenido el valor de hacerlo. A menudo me llegan flashazos a la mente de algunas cosas que solía decirme, su risa contagiosa y sin fin de recuerdos de los muchísimos días que pasamos juntas, que aunque fueron muchos, nunca podrían haber sido suficientes. 
Estoy cansada de llorar a escondidas, de guardar mi dolor y pretender que no sucede nada, porque en realidad pasa mucho. 
Me he quedado sin una de las mujeres más importantes de mi vida, y es la cosa más injusta por la que he tenido que pasar. Y duele, duele mucho. 
No es ningún lloriqueo porque mi libro favorito se maltrató, ni porque mi uña se haya partido por la mitad ó que algún chico me haya roto el corazón a trozos. Es dolor puro. 
Espero que nunca sepan lo que es revisar su agenda telefónica del celular una y otra vez, ver su número. Morir por alguna llamada suya, ó que al llamarle, esta te responda de vuelta. Pero eso no sucede, ni sucedió, ni sucederá. Simplemente no puede hacerlo. 
Se fué, todo el mundo se conforta pensando que está en algún lugar mejor, diciendo que ya no está sufriendo a causa de sus enfermedades que todos sabíamos que tenia, pero que ella sabía sobrellevarlas bien. Ella está bien, ella sigue bien. Yo lo sé. ¿Pero yo? No quiero sonar egoísta, pero la necesito, la necesito más que a nada en este mundo. Fue mi madre sustituta por todos estos años, convivia con ella más que con mi propia progenitora, y me conocía mucho mejor que ella. 
No me gusta vivir sabiendo que no habrá más tardes de capuccinos espumosos y muffins en algún café mientras yo le cuento sobre como va mi vida amorosa, si es que se le puede llamar amorosa en sí, mientras ella se emocionaba cual adolescente al contarle tonterías que para mi en ese entonces eran cosas de importancia en su totalidad. Tampoco sin los sábados para domingos con pijamas afelpadas rosas con ositos y mucho té Arizona, porque siempre había té verde Arizona con miel en su refrigerador, sólo para mi. Para darme el gusto y hacerme sonreir por dentro con sus pequellos pero grandes gestos. De igual manera sus grandes palabras de apoyo cuando sentía que el mundo se me caía sobre mi aplastandome y dejandome sin aliento. Siempre estaba ahí, nunca me dijo que no, y trataba de darle solución a todo lo que estuviese pasando por mi cabeza, sin importar que ella tuviera sus problemas también. 
Es una gran mujer, todo el mundo lo sabe, quiero que todos le recuerden como eso, no por su herencia que mi familia felizmente se ha estado repartiendo en estos días. Pero deberían tenerme envidia a mi, estoy segura que nada de el dinero que puedan exprimir como vil limón jugoso de su testamento, los hará tan felices como ella hacía sentirme a mi. 
Me hace falta, y nunca dejará de hacerlo, siempre habrá un espacio en mi que sólo será llenado por Silvia. 
Por la gran señora que es, y que fué. 


domingo, 19 de mayo de 2013

No te dejes caer.

02:39 a.m
Me resulta fascinante leer viejas ideas, darme cuenta de que mi forma de pensar de la nada cambió y ya no tiene absolutamente nada que ver con lo que solía ser. Ya no soy yo. Quizás sí lo sea, sólo una versión nueva, como una actualización del iO's de algún producto Apple ó qué sé yo. 
Todo da vueltas, les gusta jugar con mi mente, estar arriba y abajo a la vez, aunque no se pueda estar agusto en esa situación, no queda más que acostumbrarse. El cansancio te derrota y el tiempo se va sin intenciones de volver, es más, se ríe en tu cara al ver que no te puedes mantener en pie, te tiemblan las piernas, otro paso más y te vas a caer. ¿Pero para qué esperar verte en el suelo? Mejor corre hasta que no puedas más, tu cuerpo te traiciona y todo se vuelve borroso, tu mirada se nubla y ahora estas peor de perdida. Pero ¿y qué? ¿Para qué hacer tanto drama? Ni que te fueras a morir, toma tres pildoras más y regresa al punto de partida.