Me resulta fascinante leer viejas ideas, darme cuenta de que mi forma de pensar de la nada cambió y ya no tiene absolutamente nada que ver con lo que solía ser. Ya no soy yo. Quizás sí lo sea, sólo una versión nueva, como una actualización del iO's de algún producto Apple ó qué sé yo.
Todo da vueltas, les gusta jugar con mi mente, estar arriba y abajo a la vez, aunque no se pueda estar agusto en esa situación, no queda más que acostumbrarse. El cansancio te derrota y el tiempo se va sin intenciones de volver, es más, se ríe en tu cara al ver que no te puedes mantener en pie, te tiemblan las piernas, otro paso más y te vas a caer. ¿Pero para qué esperar verte en el suelo? Mejor corre hasta que no puedas más, tu cuerpo te traiciona y todo se vuelve borroso, tu mirada se nubla y ahora estas peor de perdida. Pero ¿y qué? ¿Para qué hacer tanto drama? Ni que te fueras a morir, toma tres pildoras más y regresa al punto de partida.

Oh, amo esos momentos de retroceso en donde te vez a ti misma y dices: como he cambiado. Pero crecer es parte de la vida, es casi imposible permanecer igual... además, que aburrido ser siempre la misma!
ResponderEliminar